/// Wild Tracks - Landscape Photography by Eduardo Gallo

WILD TRACKS

Pasión por la Fotografía de Paisajes

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Monumento Nacional de Grand Staircase - Escalante, Utah, EE.UU.

Octubre 2011

Monumento Nacional de Grand Staircase - Escalante, Utah, EE.UU.

Canon 5D MkII & EF 24-105mm f/4L IS USM, 1/60s f/11 ISO400 @67mm

Google Earth para esta foto
DE OTRO MUNDO

Comprender cómo se crea un hoodoo1 no es difícil. Todo lo que necesitas son dos capas de roca en las cuales la superior sea más resistente a los elementos que la que está debajo. Añade algo para erosionar la roca (generalmente agua), espera durante mucho tiempo, y con algo de suerte un hoodoo empezará a aparecer a medida que la erosión se lleva la débil capa inferior dejando un columna progresivamente más estrecha sosteniendo la dura roca que la cubre. Los hoodoos generalmente se caen antes de ser muy esbeltos ya que el equilibrio necesario para sujetar una gran roca por una estrecha columna es muy alto, y las probabilidades de que ocurra bastante pequeñas. Así que pocos hoodoos llegan a adultos. Donde hay un hoodoo, la zona suele estar llena de los restos de otros que perdieron su batalla con el tiempo. Y como las capas de roca y las condiciones meteorológicas no varían demasiado en una zona dada, donde hay un hoodoo hay generalmente muchos otros con colores y formas similares.

Los hoodoos no abundan, y aunque se pueden encontrar en muchas zonas desérticas del mundo, su escasez prueba que todos los ingredientes tienen que aparecer en su justa medida para que un hoodoo pueda existir. Hasta aquí todo tiene sentido. Lo que es difícil de comprender es cómo es posible que en una pequeña zona al sur de Utah, situada a ambos lados de la carretera US89 entre los ríos Colorado y Paria, existan hoodoos de todos los colores, formas, y tamaños. Elija usted su hoodoo: rojos, rosas, ocres, blancos, raros, altos, gruesos, esbeltos, hermosos, jóvenes, viejos, pequeños, grandes, enormes, y cualquier cosa entre medias. Tómese su tiempo si se encuentra desbordado por las opciones, a mí me pasa lo mismo. Parece que en esta zona no importa cómo acabaran dos capas cualesquiera de roca, son siempre candidatas perfectas a en algún momento convertirse en hoodoos.

Un buen pasatiempo de muchas personas que visitan estos lares, y de los fotógrafos en particular, es lo que yo llamo "caza de hoodoos", que básicamente consiste en explorar la zona tratando de encontrar hoodoos, a veces con información previa acerca de su localización, y a veces sin ella. Como con la mayoría de las cosas en la vida, la experiencia vale su peso en oro, y yo noto que mis habilidades para la caza de hoodoos aumentan cada año.

Habiendo llegado a la zona justo después del almuerzo, para mí la tarde empezó como lo primero (con información) y acabó como lo segundo (deambulando por el desierto). Estaba tratando de alcanzar un grupo de hoodoos situados en una plataforma elevada, cerca del puente sobre el Río Paria. En vez de trepar hasta donde se encontraban, cometí el error de tratar de buscar un camino más fácil y acabé dando un enorme rodeo que al final me situó, para mi desesperación, en lo alto de un risco justo encima de los hoodoos, los cuales tenía veinte metros debajo pero completamente fuera de mi alcance. Así que en el camino de regreso cambié de estrategia y decidí buscar hoodoos (o cualquier otra cosa) en cualquier recodo del cañón por el cual no me hubiera metido antes. Finalmente encontré la zona que se muestra en esta imagen justo antes del anochecer, con unos hoodoos bastante raros y los restos de muchos otros esparcidos por el suelo.

El plan para la mañana siguiente era tratar de localizar de una vez por todas una espectacular zona de hoodoos conocida por el nombre de "Towers of Silence" (Torres del Silencio), la cual me había esquivado en años pasados en mis dos previos intentos de localizarla. Equipado con instrucciones precisas para llegar allí, comencé a caminar mucho antes del amanecer para intentar verlas con las largas sombras de la mañana. Ya sabía que tenía ante mí siete kilómetros a lo largo de una monótona rambla hasta alcanzar las Torres, pero no había tenido en cuenta que todos iban a ser de arena profunda. Así que el progreso fue lento y llegar me llevó más tiempo del esperado. De todos modos, las localicé con poco esfuerzo cuando el sol no estaba todavía muy alto, obteniendo esta imagen. El silencio era absoluto, nada se movía en kilómetros a la redonda. Los enormes hoodoos iluminados por el sol provocan una gran impresión vistos contra la oscura pared al fondo, y uno se pregunta cómo demonios puede existir esto. ¿Cuántos años, cuántos siglos, cuántas tormentas, cuántas noches con heladas, cuántos abrasadores días de verano son necesarios para crear estas estructuras? ¿Y cuántos más podrán aguantar antes de perder sus cabezas? Precisamente eso es lo que pensaba yo para mantenerme despierto mientras volvía al coche bajo un sol de justicia.

1No conozco ninguna traducción para "hoodoo", pero en geología representa una columna de roca con forma extraña producida por distintas velocidades de erosión.

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